Como actúo frente a un  fracaso …

Amalia Miglianoz

… conozco mi temperamento?

·          ¿Cómo reacciono frente a un problema? ¿Espero a que otras personas lo resuelvan?

·          ¿Lo enfrento confiado en que el instinto será capaz de resolverlo?

·          ¿Lo evito, diciéndome que será muy difícil encontrarle solución?

·          ¿Cuáles son las ideas que  sostengo como válida acerca de mí, de mi familia, del trabajo, de la vida?

·          ¿Cuáles son los factores, los valores que me llevan a decidir así, en lo que  realmente sostengo, aquello en base a como actúo?

 

Un análisis minucioso de la situación de un conflicto dará luz a una enseñanza, si no se resuelve de acuerdo a nuestro deseo siempre habrá algo que rescatar y aprender. Reflexionar sobre los resultados siempre genera nuevas opciones. La clave es ser creativo para encontrar intenciones positivas viables para hallar las soluciones.

Tomando como ejemplo una situación frente a un ataque la reacción no debería ser agresiva, varias son las opciones sin obligación de responder ofensiva o violentamente.

Debemos ser concientes que no podemos cambiar los canales sensoriales o los procesos mentales de la persona atacante, cambiando la forma del mensaje emitimos una intención de solucionar el problema.

Cada persona tiene su propia manera de percibir y procesar la información, eso moldea sus recuerdos y su imaginación asumiendo que cambiando la manera de actuar cambia la manera de pensar y viceversa.

Esta nueva actitud presupone una gran responsabilidad no sólo por el contenido y la forma del mensaje sino porque al desarrollar flexibilidad es distinta la respuesta del interlocutor.

Otro ejemplo lo tenemos en un deportista que ejercita su cuerpo para estar ágil y aplica técnicas para evitar  lastimaduras, sacará mucho provecho si flexibiliza sus pensamientos y comportamientos.

No hay una única respuesta ante un conflicto cualquiera sea su temática, los planteos externos enriquecen en tanto y en cuanto se suceden otras posibilidades de obtener nuevas herramientas para futuros problemas.

Negarse a ensayar otras respuestas es reforzar su creencia de que “hay una sola manera de actuar”.

Innumerables investigaciones han señalado la relación entre lo que pensamos y el estado de bienestar del cuerpo.

Los que triunfan en los negocios y en muchos otros ámbitos asumen que la mente y el cuerpo son una unidad y por ende  influye en el estado de ánimo y en la salud.

Esto nos lleva a ganar independencia, porque sabemos que tenemos el control sobre nuestras experiencias para evitar que nos manejen los estados de ánimo.

Desde la NUMEROLOGIA INTEGRAL®, conociendo los DESIGNIOS SAGRADOS podemos reflexionar sobre  cada uno de los siguientes niveles:

Identidad: Las afirmaciones que hacemos sobre nosotros mismos, cómo pensamos acerca de nosotros, cuál es nuestra misión o cometido en la vida,  los propósitos tanto en el trabajo como en la vida diaria.

Creencias y valores: Ideas que sustentamos con respecto a nosotros mismos y situaciones en general. Estos puntos de vista  poseen una carga emocional  y surgen de  experiencias personales.

Los valores constituyen los criterios personales en los que nos basamos para tomar una decisión, cualidades importantes para nuestro modo de ver la vida y de vivirla.

Aptitudes: conocer nuestros recursos internos,  las auténticas habilidades independiente de las que se manifiesten en el trabajo y o fuera de él. El análisis de nuestras vibraciones permite que nos juzguemos adecuadamente.

Conducta: la manera en que nos manifestamos ante el mundo externo tanto en el decir como en el hacer, la parte observable de nuestra personalidad,  los niveles superiores – propósito, identidad, creencias y valores, aptitudes – que a veces, no se manifiestan pero dan forma y sustentan a la parte observable.

Entorno: Es todo aquello que está fuera de nosotros, de nuestro control directo: área laboral, empresa, amigos, familia, clientes. Inútil será intentar cambiar nuestra conducta sin repensar por qué actuamos como actuamos sin reconsiderar nuestras creencias y valores.

Todo ser humano posee los recursos internos necesarios para alcanzar lo que quiere.

Si  logra reflexionar sobre su forma de pensar y de lograr sus objetivos habrá iniciado un proceso de cambio que  permitirá expandir el campo de posibilidades en pos de una mejor calidad de vida..