El fracaso no existe, todo problema tiene una solución

O tal vez más de una solución. Y seguramente un aprendizaje incluido, si queremos descubrirlo.

¿Qué hace Ud. cuando se presenta un problema?

LAS SITUACIONES DE CONFLICTOS DEJAN MUCHA ENSEÑANZA

Generalmente es útil considerar qué tiene de bueno esta situación de  conflicto, y saber que aunque fracasemos y no encontremos una resolución al problema tal cual deseábamos, hay algo que rescatar y aprender.

Si reflexionamos, nos damos cuenta de que el sólo hecho de pensar la situación de una manera distinta, generará nuevas opciones.

No hay obligación de responder agresivamente ante un ataque. Uno decide, tenemos  siempre varias opciones.

La clave es ser creativos, encontrar las posibles intenciones positivas que uno puede imaginar, para sacar una enseñanza de la situación.

Lo importante es la comunicación a través de los mensajes.

Si somos atacados, como nosotros no podemos cambiar los canales sensoriales o los procesos mentales de la otra persona, intentaremos cambiar la forma del mensaje que emitimos para solucionar el problema.

De esta forma, nuestro mensaje será percibido con la intención que le quisimos dar.

Esta nueva actitud presupone una gran responsabilidad, no sólo por el contenido y la forma del mensaje, sino porque tendrá la intención de adecuar esa forma a nuestro interlocutor.

La clave está en desarrollar flexibilidad para encontrar la manera de obtener de los demás las respuestas que nosotros queremos.

De la misma manera que un deportista ejercita su cuerpo para moverse con agilidad y realizar esfuerzos sin lastimarse, Ud. puede sacar mucho provecho mostrando flexibilidad en su forma de pensar y de comportarse.

No se deje llevar por su primera idea. Abra las puertas a otras posibilidades. Pruébelas.

Si no funcionan, siga probando, hasta encontrar la adecuada. No hay una única respuesta ante una situación. Ud. puede elegir.

Al final comprobará que el planteo de la otra persona lo enriquece, le da otras formas de ver el mismo conflicto y nuevas herramientas para futuros problemas.

Pero si nunca ensaya otras respuestas, la práctica reforzará su creencia de que “hay una sola manera”.

Innumerables investigaciones han señalado la relación entre lo que pensamos y el estado de bienestar del cuerpo.

Los que triunfan en los negocios y en muchos otros ámbitos creen que la mente y el cuerpo son una unidad. Sabido es que cuidando uno se está cuidando del otro, y que la  forma de pensar puede influir en su estado de ánimo y en su salud. Todos podemos influenciar nuestro propio estado interno, para sentirnos relajados, seguros, tranquilos.

Esto nos lleva a ganar independencia, porque sabemos que tenemos el control sobre nuestras experiencias.

No dejamos que las experiencias manejen los estados de ánimo.

Cada persona tiene su propia manera de percibir y procesar la información, y eso moldea sus recuerdos y su imaginación. Esto, a su vez, influye en sus acciones.

Si reconocemos esta creencia, estamos asumiendo que podemos cambiar nuestra forma de actuar, si cambiamos nuestra forma de pensar.

Para ello deberíamos tener en cuenta, reflexionar sobre cada uno de los siguientes niveles:

Propósito
Comprender el sistema más amplio del que formamos parte, y de cómo aportamos valor a él.

Identidad
Las afirmaciones que hacemos sobre nosotros mismos, cómo pensamos acerca de nosotros, cuál es nuestra misión o cometido en la vida.

¿Cómo se describiría a Ud. mismo, utilizando una frase que comience “soy...”?

¿Cuál es su cometido, su propósito en su trabajo y en su vida?

Creencias y valores

Ideas que sostenemos con respecto a nosotros mismos, a los demás y a las situaciones en general. Son puntos de vista que poseen una carga emocional, y están basados en experiencias personales.

Los valores constituyen los criterios personales en los que nos basamos para tomar una decisión.

Son cualidades importantes para nuestro modo de ver la vida y de vivirla.

¿Cuáles son las ideas que Ud. sostiene como válidas acerca de Ud. mismo, de los demás, de su familia, del trabajo, de la vida? Piense en las decisiones que toma a diario.

¿Cuáles son los factores, los valores que lo llevan a decidir así?

No piense en lo que la sabiduría popular define como “bueno”, sino en lo que Ud. realmente sostiene, aquello en base a lo que actúa.

Aptitudes
Las habilidades y competencias que cada uno de nosotros posee, nuestros “recursos internos”.

¿Cuáles son sus auténticas habilidades?

Puede que algunas se manifiesten en el trabajo y otras fuera de él. Haga un análisis personal y luego pregunte a otras personas. Quizás se sorprenda con las respuestas. La mayoría de las veces no somos capaces de juzgarnos adecuadamente a nosotros mismos.

Conducta
Lo que decimos y hacemos, la manera en que nos manifestamos ante el mundo externo.

Puede pensarse en la conducta como “la punta del iceberg”, es la parte observable de nuestra personalidad,  los niveles superiores –propósito, identidad, creencias y valores, aptitudes– no se manifiestan, pero dan forma y sustentan a la parte observable.

¿Cuál es su conducta diaria? Hacer un análisis personal y luego contrástelo con las opiniones de sus amigos o familiares.

Entorno
Todo aquello que está fuera de nosotros, y por lo tanto de nuestro control directo: nuestro lugar de trabajo, la economía, nuestros compañeros de trabajo, nuestra empresa, nuestros amigos, familia y clientes.

¿Dónde y cuándo actúa Ud.? ¿Con quiénes, en qué ámbitos? ¿Cuáles son las influencias externas que actúan sobre Ud. y su vida, sobre las que Ud. no tiene control directo?

Sería muy poco eficaz tratar de cambiar nuestra conducta sin repensar por qué actuamos como actuamos, es decir, sin reconsiderar nuestras creencias y valores.

 

Toda persona posee los recursos internos necesarios para alcanzar lo que quiere. Debemos desarrollar nuestra habilidad para utilizar esos recursos internos.

 

Si ha logrado reflexionar sobre su forma de pensar y de lograr sus objetivos, y cómo esto influye sobre las personas que lo rodean, en el ambiente de trabajo y en otros aspectos de su vida, habrá iniciado el proceso de cambio que le permitirá ampliar su campo de posibilidades.