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esencia femenina escribe aMALIA MIGLIANOz
Durante miles de años la naturaleza femenina ha sido relegada y
rechazada. No obstante en
la antigüedad ya existían los matriarcados, pudiendo citar ejemplos de
grandes mujeres que se destacaron por su valentía y coraje ante las
adversidades. Para la mujer el
estancamiento no existe, ella es un cúmulo de sentimientos e impulsos. A pesar de la discriminación
de que fue siendo objeto en una continua batalla, la mujer persistió (y
persiste) en sus objetivos de manifestar su poderío. En la era contemporánea el
avance de la mujer hacia el cambio de su destino es significativo, comienza a
vencer los temores a los desafíos, a los complejos, a la pérdida de energía
ante proyectos creativos, permite que afloren las fuerzas ocultas, los
instintos femeninos. Con el acceso a la educación
secundaria y universitaria se ha ido aprestando para expresarse y demostrar
sus cualidades, fue avanzando en su preparación activa para enfrentar una
emancipación que en el siglo XX concreta con la ley que le concede el derecho
al sufragio. A partir de entonces su
incursión tanto en lo político, social, sanidad, educación, artes, …, le permite
desarrollar sus capacidades intelectual, ejecutiva, liderazgo,
libertad de pensamiento, sin dejar de cumplir con su principal rol de mujer,
esposa, madre, hija,… pero principalmente ser respetada como tal. Los resultados de esos
esfuerzos son satisfactorios, la mujer hacedora de sueños, “la
mujer salvaje” día a día llega al 2008 demostrando a cada
minuto que se atreve, osa, confía, persevera, resuelve
enigmas, no se aplaca ante los tropiezos, no se acobarda, y
logra sus metas. “LA
MUJER SALVAJE DEJA SUS HUELLAS PARA QUE PONGAMOS LOS PIES EN ELLAS. DEJA HUELLAS DONDEQUIERA QUE HAYA UNA
MUJER QUE ES TIERRA FERTIL” (Así la define Clarissa Pinkola Estés) |